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SOLID ROCK en Tecnópolis: “Buenos Aires color púrpura”

Deep Purple pisó por ¿última vez? Buenos Aires para sellar su amor con nuestro país. Antes, Cheap Trick, Tesla y Viticus llenaron de rock el predio de Vicente López.

Dicen los que saben que las estrellas nunca se apagan, y que la música nunca muere. Un músico puede, en tan sólo unos minutos, hacernos reír, llorar, recordar a una persona, soñar, incluso remontarnos a la niñez o a un momento clave de nuestras vidas. Podrán pasar los años, pero esa música seguirá soñando por siempre, incluso cuando quienes la crearon ya no estén más físicamente entre nosotros. Así ocurrió con las canciones de Elvis Presley, con las de The Beatles y ocurre con las de Deep Purple, uno de los grupos titanes del rock que inició su larga despedida, o al menos eso es lo que indica el nombre de su tour “The Long Goodbye” que los trajo una vez más a nuestro país.

En los últimos años Deep Purple vino al país tantas veces que ya prácticamente juegan de local, manteniendo una importante base de fans que sin importar que no hayan casi alterado su setlist en todas las visitas -salvo por el recorte del setlist atribuible al paso de los años y la suma de un tema del último disco- se mantiene fiel y colma cada recinto en donde toquen, en este caso Tecnópolis.

El clásico y marcial ‘Mars, the Bringer of War’ comenzó a sonar por los altoparlantes (¡igual que en los últimos conciertos!) y fue la señal de alerta para que los fans que peinaban canas y los más jóvenes se aprestaran a vivir una noche plena de esos hits que plantaron la piedra fundamental del hard rock y el heavy metal. El primero fue el inoxidable y veloz ‘Highway Star’ con un Ian Gillan casi inaudible que con el correr de los temas se fue sintiendo más.

‘Pictures of Home’ (con un excelente solo de bajo a cargo de Roger Glover), ‘Bloodsucker’ y ‘Strange Kind of Woman’ sonaron casi sin interrupción conformando la primer tanda de canciones que luego dieron paso a un breve saludo del cantante, “¡es genial volver a encontrarnos con la audiencia más ruidosa del mundo!” (por supuesto no faltaron los  ¡uo-oh-oooh!).

Purple nunca hubiera sido Purple sin uno de los grandes arquitectos del sonido de la banda, nada más y nada menos que el fallecido Jon Lord a quien la banda le dedicó el tema ‘Uncommon Man’ del disco “Now What?!”, editado en 2013, una bella melodía que arranca con Steve MorseDon Airey en plan instrumental/melancólico y a quienes después se suman Ian Paice, Roger Glover y Ian Gillan para transformar la suave balada en un tema rimbombante pleno de sonidos grandilocuentes que colmaron el aire de la sala.

Uno podrá decir que se extrañan los intrincados solos de Ritchie Blackmore, otro podrá acusar que Gillan ya no alcanza los agudos de antaño y algún exacerbado fanático de los detalles “más papista que el papa” dirá que la banda perdió potencia. Sin embargo, y a pesar de los años, el grupo demostró que se mantiene en forma y las incorporaciones de Airey y Steve Morse (a esta altura el último ya estuvo en el grupo muchos más años que el propio Blackmore) le dieron un renovado aire fresco y una nueva inyección de vitalidad a la banda que alcanzó un nuevo nivel en la segunda parte del concierto con temas como ‘Lazy’, ‘Birds of Prey’ (único tema que sonó de su último disco, “Infinite”) y la monumental ‘Knocking at your Back Door’ que puso a saltar a todo el mundo.

Replegado tras su artillería de teclados y órganos, Don Airey tuvo su momento estelar y, al igual que en las últimas visitas a nuestro país, interpretó un popurrí de tangos con alguna zapada improvisada para delirio de los presentes que aplaudieron a rabiar al talentoso tecladista. Pie perfecto para la última parte del show con ‘Perfect Strangers’ y el imbatible tandem ‘Space Truckin’-‘Smoke on the Water’ (con semejante dupla cancionera, ¿quién tiene dudas aún de lo importante que fue Deep Purple para el desarrollo de la música contemporanea?).

Para los bises, el momento más predecible de la noche si uno asistió a los últimos recitales de la banda acá, el grupo se despidió con ‘Hush’, un set a cargo de Glover solo en el bajo, acompañado luego por el imparable Paice (¡una máquina que no paró de machacar su batería como si los años nunca hubieran pasado para él!), y el apoteótico final con ‘Black Night’, cierre magistral para el que quizás haya sido el último concierto en nuestro país de esta legendaria banda pero testimonio fiel de lo que representan y lo importantes que son para la música en general, lo que nunca muere.

La previa con Viticus, Tesla y Cheap Trick: Rock sin culpas.

El show de Purple estuvo precedido primero por Viticus que ofició de banda local invitada y abrió la jornada con una breve pero contundente presentación junto a Nicolás Bereciartúa como guitarrista invitado. Luego fue el turno de Tesla, el grupo estadounidense de heavy metal que con más de 30 años de trayectoria hizo un repaso por algunos de los temas más destacados de su extensa discografía, con desenfreno y ondas expansivas de hard rock. Finalmente el primer plato fuerte llegó con Cheap Trick, banda que se sumó a último momento tras la baja de Lynyrd SkynyrdRick NielsenRobin ZanderTom PeterssonDaxx Nielsen tocó en total 17 canciones de puro power pop con altas dosis de rock & roll y alguna que otra balada con impecable maestría y un sonido descomunal (por momentos tanto que la guitarra no dejaba escuchar con claridad la voz de Zander), gran carta de presentación para este grupo que pisó por primera vez nuestro país y dejó a más de uno sorprendido por el poder que tienen.

Crónica por: Francisco Zazzu
Fotografías cortesía de: Guido Adler