In The Flow Press

JOHN MAYER en el Hipódromo de Palermo: “El viento que todo empuja”

El guitarrista volvió a nuestro país para presentar su disco “The Search for Everything”, sin embargo, el show se interrumpió por el fuerte temporal.

11 temas fueron nada más los que pudo tocar John Mayer en su segunda visita a la Argentina hasta que una tormenta de proporciones bíblicas arruinó los planes del músico de seguir y el de los fanáticos de disfrutar del show de uno de los mejores guitarristas de los últimos 20 años. El fuerte viento y la intensa lluvia echaron a todos los espectadores que se disiparon a lo largo de las Avenidas Libertador y Dorrego buscando algún refugio antes de emprender el regreso a casa con una sensación agridulce en sus corazones que tanto habían aguardado el regreso del músico a nuestro país.

Desde hacía una semana se sabía que el domingo llovería y eran varios los que consultaban constantemente el pronóstico esperando que algún milagro borrara esas nubes negras que se veían amontonadas en el cielo palermitano. De hecho, cuando la gente comenzó a acercarse al Hipódromo de Palermo durante el atardecer, todo parecía indicar que el chubasco iba a pasar de largo. Falsa alarma.

Loli Molina fue la encargada de abrir la jornada con un show ameno y cristalino en el que brillaron tanto su voz como sus dulces melodías. Una hora después, Rodrigo y Gabriela, dúo de guitarras originario de México e integrado por Rodrigo Sánchez (guitarra líder) y Gabriela Quintero (guitarra rítmica y percusión) le puso un poco de picante al asunto con un corto pero ecléctico setlist en el que desplegaron su potencial con canciones instrumentales que iban desde el flamenco hasta el folk pasando por una extraña y soberbia versión de ‘Killing in the Name’ de Rage Against the Machine con la que cerraron su participación. Excelente dúo que ya había venido a tocar al país el año pasado y que, esperemos, vuelva pronto.

Cuando el reloj marcaba las 21:15 hs. y todavía no había rastros de la lluvia, las luces del lugar se apagaron y las pantallas comenzaron a pasar, como si fueran los créditos de una película, los nombres de los músicos que acompañarían a Mayer quien, una vez  sobre el escenario y sin mediar palabra soltó los primeros acordes de ‘Helpless’ a lo que los fanáticos replicaron con el clásico “olé, olé, olé, Mayer, Mayer” –cantico que el músico agradeció improvisando la melodía con su guitarra, para delirio de sus fans.

Lo que siguió fue una hora de pop, blues, rock y folk en sabias medidas; una fiesta para las fanáticas enamoradas del frontman y también para los puristas que fueron a apreciar el talento del guitarrista y su poderosa banda. ‘Moving On and Getting Over’, ‘Who Says’ y ‘Why Georgia’ fueron los temas que siguieron a continuación en lo que fue el capítulo 1 de los 4 originalmente previstos que terminaron siendo 3 debido a las inclemencias del tiempo.

“Es muy bueno verlos nuevamente. Gracias a los que están por primera vez y a los que vinieron al show de hace unos años”, agradeció el músico antes de concluir la primera parte y dar paso al capítulo 2, solo con su guitarra.

John Mayer tiene la versatilidad a flor de piel, puede ser elogiado por Eric Clapton por tocar la guitarra como los dioses, puede salir a girar con los sobrevivientes de The Grateful Dead y de repente despacharse con un tema 100% popero y meloso hasta el hartazgo. Pero todo eso es lo que marca su esencia y lo hace un músico completo, dueño de un talento inconmensurable. Y sus conciertos son una muestra cabal de sus habilidades guitarristicas, vocales y carismáticas.

La energía desmesurada de los primeros cuatro temas se diluyó para dar paso al momento más apacible y romántico de la noche con 5 temas en versión acústica que arrancaron más de un suspiro y expusieron su costado más sensible y cursi, sin dejar de lado su eximio dominio de la guitarra. ‘Changing’ e ‘In Your Atmosphere’ abrieron el juego que tuvo su cenit cuando sonó el hit ‘Your Body Is a Wonderland’ seguido por ‘I Don’t Trust Myself (With Loving You)’ y ‘Neon’ que tuvo una intro excepcional en clave flamenco con slap incluido.

Un video a modo de mini documental ofició de apertura para el tercer -y último capítulo- con el power trío que Mayer supo conformar con 2 excelentes músicos como son Steve Jordan y Pino Palladino, ambos con un curriculum envidiable (el primero tocó con Keith RichardsDon Henley, Andres Calamaro y Bob Dylan, entre otros; el segundo fue el reemplazante nada menos que de John Entwistle en The Who). El blues, el funk y ese sonido crudo y elegante a la vez tuvieron su protagonismo en este breve set que arrancó con una garagera ‘Crossroads’ y siguió con la groovera ‘Vultures’ que representó el final del concierto. Acto seguido, justo cuando la banda se encontraba en un alto nivel, un fuerte vendaval comenzó a soplar con violencia amenazando con llevarse todo a su paso mientras los relámpagos cada vez más persistentes iluminaban el campo. 2 minutos después, las primeras gotas comenzaron a caer y fueron ganando fuerza a medida que pasaba el tiempo. Ya no había vuelta atrás, un escenario endeble y un recinto al descubierto dieron por concluida la jornada, la gente emprendió la salida y todo quedó a mitad de camino, sin la posibilidad de ver el cuarto capítulo que contenía algunos hits más (si nos guiamos por el setlist de los shows previos, faltaron entre 8 y 9 temas para concluir el concierto).

Minutos después, el propio Mayer publicó en su perfil de Instagram el siguiente texto acompañado de una foto que mostraba el escenario en medio de la tormenta: “Perdón, Buenos Aires. Por favor, vayan a sus hogares para estar a salvo. Nunca vi una tormenta aparecer tan rápido. En diez segundos pasamos de un clima perfecto a un caos total. Espero que todos estén bien. Estoy muy fastidiado porque no pudimos terminar el espectáculo para ustedes”.

Se supo también que el músico intentó seguir con el recital a través de las redes sociales, desde su hotel, pero la mala señal de Internet no se lo permitió. Para los que estuvimos en aquel épico Quilmes Rock de 2012 en el que Dave Grohl se transformó en leyenda al tocar con Foo Fighters bajo uno de los peores temporales que se tuviera memoria, la comparación fue inevitable. Pero Dave Grohl hay uno solo; será cuestión de esperar al próximo show de Mayer y, mientras tanto, aguantar volviendo a escuchar una y otra vez esas canciones que ya son parte de nuestras vidas.

Crónica por: Francisco Zazzu
Fotografías por: Matías Fortini