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FOO FIGHTERS – “Concrete and Gold” (2017)

Foo Fighters lanzó su noveno disco de estudio, el esperado “Concrete and Gold”, sucesor de “Sonic Highways”, editado en 2014.

Hay un nombre inmenso entre los cuadros y retratos más comercializados y populares de la música rock. Y es que no cualquiera termina siendo ícono, imagen o símbolo de generaciones y fanáticos. Nirvana sería para los 90 (y para muchos de nosotros) quizás una de las bisagras más significativas de la music history. Pero, ¿por qué abro esta reseña hablando de Nirvana? Simple, me gusta pensar que los motivos son obvios.

La desintegración (o mejor dicho desmembramiento) de Nirvana tendría como efecto colateral a Dave Grohl, el baterista pelo largo del famoso trío, encerrado en su casa con un par de canciones propias y unos casettes a mano gestando, cual Frankenstein y sin saberlo, a una banda que a día de hoy nos sigue dando lecciones de cómo rockear a 4 manos. Y es que Foo Fighters es una banda de tipos mayores con influencias clásicas, pero clásicas en el mejor sentido posible.

Foo Fighters es una banda que no le interesa mantenerse joven, que no parece preocuparse por ser relevante ya que se lo ganan esmerándose y dándose libertad para producir sus discos como les venga en gana. Creo que gran parte de esta actitud decanta en el que quizás sea el mejor tipo del mundo: el tío Dave Grohl. Y es que si nos ponemos a pensar, Grohl habla con una tranquilidad visionaria. Desde grabar un disco de Foo Fighters en su garage (osea, de nuevo, esta vez en 2011) después de llenar un Wembley, y luego de subirse a la aventura de grabar 8 canciones en 8 ciudades distintas y materializarlo en un LP que conocemos como “Sonic Highways”, Dave es honesto y se pregunta ¿qué es lo más radical que pueden hacer los Foo después de esto? Y la respuesta era obvia hasta para él: grabar un disco en un estudio como lo hacen todas las bandas (¿normales?).

Aunque después de todo lo logrado es de esperarse que Dave Grohl, Chris Shiflett, Pat Smear, Nate Mendel y Taylor Hawkins se mantengan tan inquietos como niño con juguete nuevo donde quiera que estén. Basta con hacer un repaso al espacio no tan vacío entre “Sonic Highways” y “Concrete & Gold”: como si tres guitarras no fueran suficientes (y en palabras de Dave, no lo son) la banda integra como miembro oficial a Rami Jaffee, quien hasta el momento era músico de apoyo en las presentaciones en vivo para incorporarse en los teclados. También, durante una presentación en vivo en Suecia tocando ‘Monkey Wrench’, Dave Grohl cayó desde el escenario ocasionando que se le quebrara la pierna derecha; no obstante, luego de 40 minutos volvió al escenario con la pierna enyesada a seguir tocando los temas restantes para el público sueco.

En cuanto al proceso de trabajo, esta vez lejos de todas las exageraciones, los Foo siempre han mantenido una política de producir su música a la old school, es decir, con la mínima intervención posible de computadoras o pistas que seguir en vivo. Por eso, aquello de “grabar un disco en un estudio como lo hacen todas las bandas” dio un giro estrepitoso (y con trampa) cuando Dave consiguió que Greg Kurstin, productor de éxitos inmensos en la música pop (pues trabajó con Sia, Adele y Taylor Swift, entre otros) produjera el próximo disco de los Foo. Al encontrarse grabando en uno de los estudios más grandes e importantes de la industria, el East West Studios, el encuentro o coincidencia con estrellas del mundo del pop contagió el espíritu del LP que hoy se presenta como “Concrete & Gold”.

Así, con una red de contención y amalgama de un género que poco y nada converge con el hard rock, con una búsqueda por un sonido arriesgado pero desafiante tanto para la banda como para Greg Kurstin, y dos singles bastantes sólidos y con sus propias curiosidades de por medio, Foo Fighters desenvainó el pasado viernes su 9no disco de estudio con todas las agallas que han demostrado tener de sobra.

La canción ‘T-Shirt’ se encarga de darnos la bienvenida, cual prólogo, a un recorrido de 11 temas que culmina en el título que da nombre al disco. ‘T-Shirt’ se presenta mansa, solitaria y mostrando esos ojos de gato con botas, pero no es hasta que estalla de manera sorprendente (y poco recomendable para el volumen de tus auriculares) que incluso transmite esa sensación o la imagen de un concreto que se rompe con una bola de sonido gruesa, el cambio de producción se nota en la primera impresión, y tan a propósito que sacude y es suficiente. Así, antes de que ‘T-Shirt’ se deje agotar engancha al segundo track: ‘Run’. ‘Run’ fue la primera canción de este disco que los Foo dejaron ver al mundo, con un video musical que le hace justicia a la banda desde la visual salvaje y el total conocimiento y sátira de sus años de rockstars. Este tema se contempla como un llamado de alerta (o de atención) en cuanto a la situación política de Estados Unidos antes de la victoria de Donald Trump, como buscando algún lugar para estar seguros, corriendo por sus vidas a donde sea. ‘Run’ es una de esas canciones que fácilmente logran encajar en el catálogo de “infaltables” del grupo, y aunque se tomen más de cinco minutos para desarrollar un single… mierda que vale la pena.

Con una bienvenida más que decente sigue ‘Make It Right’, la cual cuenta con una de las peculiaridades más reservadas y mantenidas en secreto del disco. Desde que lanzaron ‘Run’ el 1ro de junio y los ojos de los medios han estado encima de Foo Fighters, la banda no paraba de causar curiosidad (y expectativa) diciendo que una de las más grandes estrellas del pop se unió al equipo de producción. Y acá está: Justin Timberlake dice presente en ‘Make It Right’. Pero no se trata de una colaboración cotidiana, más bien es un detalle que no cambia realmente al track si prescindiera de él. ‘Make It Right’ se sostiene desde estrofas muy bien logradas y con mucho ritmo, aunque se deja disolver en un estribillo dudoso y sin arranque,  conteniendo la energía que venía construyendo. Pero luego de que este tercer tema se sintiera limitado llega ‘The Sky Is A Neighborhood’. El oído detecta la voz de Grohl como si estuviera en tu living, en tu patio o cantando al lado tuyo. ‘The Sky Is A Neighborhood’ llega con arreglos de cuerdas y numerosas voces que le dan al track exactamente lo que necesita, esa inmensidad sonora y distorsionada que lo hace un tema tremendo. Con un giro tormentoso y reposo disuelto de instrumentos, este tema retruca con su último estribillo para luego seguir resonando y repetirse en tu mente cual muletilla. Como dato, Alison Mosshart de las bandas The Kills y The Dead Weather se une a los Foo para darle vida a los coros de ‘The Sky…’ y su consecutivo ‘La Dee Da’.

Con ‘La Dee Da’ como quinto tema, la distorsión hace de las suyas con la voz de Dave, que junto al resto de instrumentos componen una reminiscencia a Def Leppard, o por lo menos eso exhibe el sonido del redoblante en las estrofas. En lo que respecta al estribillo se siente familiar, de bolsillo, un truco que ya vimos en ‘White Limo’ (del disco disco “Wasting Light”) pero de manera menos eficaz y algo pegoteada. Prosigue ‘Dirty Water’, donde es imposible no hacer la conexión con el sonido de canciones tan viejas como ‘Big Me’ o ‘This is a Call’. Las comparaciones con la naturaleza destruida y envenenada se salvan de llegar a su utilización cliché, el contenido lírico de ‘Dirty Water’ se mantiene al borde de lo sutil, y no llega a la típica letra explícita que tira la fábula (tan urgente como sobreexplotada) de salvar el planeta, si es que de eso habla este tema en sus adentros. Como curiosidad, Inara George de la banda The Bird and The Bee acompaña a los Foo en los coros de este track, el cual progresivamente se convierte en esa tormenta que predica agrandándose y desatando su furia (de esa que le faltó a ‘Make It Right’), al punto de tener como resultado otra canción con un sonido a Foo Fighters. Acá comenzamos a preguntarnos, si el hecho de tener “otra canción de Foo Fighters” es un síntoma bueno o malo; porque también se asoma la necesidad de variedad y eclecticismo a un nivel más general que haga al disco más dinámico y atractivo. Nos quedan 5 canciones para ver qué pasa.

El séptimo tema es ‘Arrows’, que nuevamente nos recuerda a los colores del “Wasting Light”, tanto por la ejecución instrumental como por la lírica. ‘Arrows’ es una parada inspirada y profunda que conviene darle varias escuchas, ya que esas palabras se van desvaneciendo conforme avanza el LP y nos es poco encontrarlas en un tema a todo pulmón como lo es ‘Arrows’. Después llega ‘Happy Ever After’ cual frenada acústica, como descanso confuso y, debo decirlo, poco emocionante.

Llegando a la recta final se suma ‘Sunday Rain’, una balada acertada y concisa que se deja llevar con Taylor Hawkins como responsable de la voz principal, navegando en una canción sensual para los que les gusta el sonido y desenvolvimiento de baladas rockeras clásicas. ‘Sunday Rain’ pasaría un poco más desapercibida en esta reseña si no fuera por el pequeño detalle de que Sir Paul McCartney ejecuta las baterías del track, aunque el caso es parecido al que tuvimos con la poca relevancia de Justin Timberlake.

El décimo track es ‘The Line’, y acá es que debo sugerir, más bien recomendar, a darle una buena escucha con el volumen al tope. ‘The Line’ es otra joyita de oro en este concreto roto y gris; con la crudeza característica de los Foo, este tema se planta firme y profundo desde el primer acorde, como si la banda sonara convencida y se dejaran poseer por la atmósfera de una canción que la rompe. Como despedida de este LP tenemos la canción que le da nombre al disco: ‘Concrete and Gold’. Un riff oscuro y melodías que persiguen la cadencia. El grupo se relaja en estrofas duras, pero la moneda se da vuelta cuando el estribillo eleva una energía que reluce y hace brillar los instrumentos, y sobre todo el coro que protagoniza Shawn Stockman del grupo Boyz II Men. Así, un acorde explota en los segundo finales de “Concrete and Gold”, quemando y extinguiéndose.

A estas alturas, pienso en los Foo Fighters como uno de los mejores vestigios del rock clásico que quedan. Entre conversaciones con amigos se me cruza el pensamiento sobre si los Foo son o no una leyenda moderna, de esas a la altura de bandas míticas y presentes en las remeras de cualquier rockería de catálogo. Y es que por cómo suceden las cosas, que aunque no cambiasen los paradigmas de la música (cosa que parece utópica) esta banda trasciende gracias al público y la nostalgia por ese viejo rock que le chupa todo un huevo. Quienes siguen los movimientos del grupo de cerca conocerán a los mil músicos italianos que se juntaron a tocar ‘Learn To Fly’ en simultáneo sólo porque querían que su banda favorita fuera a su ciudad a hacer un recital, conocerán el épico retorno de Dave con la pierna rota de la cual ya hablé antes, y hasta podemos acordar que no cualquier banda se da las hazañas que significaron el lanzamiento y promoción de un disco en los garages de sus fans (caso “Wasting Light”) o entrar en 8 estudios de 8 ciudades distintas para hacer un LP (caso “Sonic Highways”).

Creo que Foo Fighters tiene tal revuelo porque es ese punto medio entre un (hard) rock hecho con pulsiones clásicas pero reinventado sin pretensiones ni necesidades en una época donde predominan DJ’s y YouTubstars. Se arriesgan en la producción y en los procesos, pero tengo que decir que parece que artísticamente les falta un poco más de arrojo al vacío. Hay algo que decae en “Concrete and Gold”, una llama que se apaga y da chispazos antes de quedar en sólo humo. Y me reitero preguntando: ¿es bueno o malo que, a pesar de las perlitas de invitados y las odiseas de preproducción, los discos siguen sonando a Foo Fighters? Es como si faltaran dos giros de tuercas para lograr encontrar una reinvención concreta, porque sino tenemos una recopilación de canciones que por momentos intentan cosas nuevas y por otros se ponen tímidos y reservados. He leído reseñas que van desde catalogar a este disco como algo aburrido a endiosarlo y darle mucho crédito. Por mi parte, no puedo pasar por alto el asomar de un sonido sobreproducido y que por momentos recuerda a Queen, Pink Floyd o (ya lo dije) Def Leppard. Elegiré quedarme con las partes relucientes, y probablemente los vaya a ver el 7 de Marzo cuando vengan a Argentina.

Review por: Emmanuel Cabeza

Foo Fighters lanzó su noveno disco de estudio, el esperado "Concrete and Gold", sucesor de "Sonic Highways", editado en 2014. Hay un nombre inmenso entre los cuadros y retratos más comercializados y populares de la música rock. Y es que no cualquiera termina siendo ícono, imagen o símbolo de generaciones y fanáticos. Nirvana sería para los 90 (y para muchos de nosotros) quizás una de las bisagras más significativas de la music history. Pero, ¿por qué abro esta reseña hablando de Nirvana? Simple, me gusta pensar que los motivos son obvios. La desintegración (o mejor dicho desmembramiento) de Nirvana tendría…
FOO FIGHTERS – “Concrete and Gold” (2017)
FOO FIGHTERS – “Concrete and Gold” (2017)
2017-09-24

Puntaje

Apartado musical - 7
Letras - 7
Arte - 8

7.3

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Francisco Zazzu :